martes, 30 de julio de 2013

Restaurantes donde la comida es lo de menos # parte 1



 Por Tomás Zapata


Ku De Ta, Singapur

Paraíso gastronómico donde los haya, la comida en Singapur es un pasatiempo nacional. Este microcosmos asiático, controvertidamente perfecto y caprichoso, alberga algunos de los locales con vistas más impactantes del planeta.

Ku De Ta es un lounge bar-restaurante ubicado en la torre norte del Marina Bay Sands, el hotel más disparatado de toda Asia. Cocina de fusión, no apta para todos los bolsillos a pesar de autoproclamarse restaurante “casual”,  las vistas panorámicas sobre el skyline de la ciudad son sencillamente sublimes. Se recomienda ir bien acompañado…



Ágora, Madrid

Sí, claro que sí, en Madrid también hay restaurantes con vistas. Y éste, ubicado en el hotel Ada Palace, es un lugar para soñar bien despierto. Situado a los pies de la glamurosa Gran Vía madrileña, la terraza del Ágora ofrece cocina mediterránea sin vistas al mar. Desde aquí sólo podremos contemplar algunos de los iconos capitalinos por excelencia: la bellísima cúpula del Edificio Metrópolis y  la imponente diosa Atenea del Círculo de Bellas Artes. Ver para creer.


Hutong, Hong Kong

Siempre que escribo sobre Hong Kong me emociono. Y creedme, no es fácil elegir el restaurante con las mejores vistas panorámicas sobre una de las ciudades más poderosamente bellas del mundo. ¿O no es así?

Hutong significa callejón en chino. Es el trazado clásico del viejo Pekín, ese que tanto sufre por sobrevivir. Y quizás sea por esa mezcla “cool” entre lo viejo y lo nuevo, lo ultramoderno y lo ultraclásico, lo que hace que disfrute tanto aquí. Sería más que una obviedad decir que las vistas son de película, de vértigo, de peligro por extrema belleza. Y la comida aquí, precisamente aquí, no es lo de menos. Os invito a degustarla y ya me contaréis.




jueves, 25 de julio de 2013

Hoteles Únicos Australia: The Berkeley River Lodge

“The Berkeley River Lodge”: un trozo de paraíso en la Tierra


Llegar hasta aquí es una auténtica odisea. La localidad habitada más cercana se encuentra a unos 150 kilómetros. Pero no nos engañemos, no hay carreteras asfaltadas, ni pistas de tierra, ni nada que se le parezca, afortunadamente. El único acceso es por mar o por aire desde la ciudad de Kununurra. Si decidís venir en hidroavión, tened bien preparadas las cámaras para fotografiar algunos de los paisajes más bellos e impactantes de toda Australia.

La recompensa, muy fácil: explorar una de las tierras más aisladas y remotamente salvajes del Planeta. 

The Berkeley River Lodge se encuentra en las inmediaciones del río que le da nombre. Este trozo de paraíso, situado en la región australiana de Kimberley, en el extremo norte del estado de Australia Occidental, permanece virtualmente inexplorado desde que en 1912 fuera descubierto por el explorador Charles Price Conigrave. 


Charles se equivocó en sus previsiones al afirmar que el río Berkeley se convertiría muy pronto en objeto de deseo de los turistas occidentales. No fue así.

Este lodge, ecológicamente sostenible, cuenta tan solo con veinte habitaciones tipo villa, situadas en la cima de una duna de 65 metros de altura con vistas espectaculares sobre el Golfo de José Bonaparte, la isla de Reveley, la desembocadura del río Berkeley y las rugosas gargantas rojizas de la región.

El hotel es de reciente apertura y ofrece un mosaico impresionante de actividades relacionadas con su entorno natural: cruceros por el río, caminatas y paseos guiados, vuelos panorámicos en helicóptero, románticos pic-nics al atardecer, actividades relacionadas con la pesca, el mar, y la flora y fauna autóctonas.

Y para los amantes de la buena mesa, muy al contrario de lo que pudiera pensarse,  aquí también es posible disfrutar de una serie de experiencias gastronómicas inolvidables.

Casi del tamaño de España, en la región de Kimberley habitan la mayoría de los pueblos aborígenes de Australia. Su diversidad paisajística, natural y cultural es abrumadora. Visita imprescindible para los amantes de la naturaleza, en Sentir y Viajar organizamos estancias únicas en lodges de naturaleza de esta región, así como rutas de exploración en diferentes categorías de alojamiento.


Fotos cortesía del hotel






viernes, 19 de julio de 2013

“Tongariro Alpine Crossing”: atravesando la tierra de Mordor


Se trata de la travesía de un día más famosa de Nueva Zelanda, una de las más fascinantes de Oceanía y, por qué no decirlo, de este planeta. 

El recorrido dura entre 6 y 8 horas y cubre una distancia de 19 kilómetros. Recorre el corazón del Parque Nacional del Monte Tongariro, atravesando variados y espectaculares paisajes semidesérticos en presencia de dos de sus tres grandiosos volcanes activos. Este espacio natural, el más antiguo de Nueva Zelanda, fue uno de los primeros del mundo en ser declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Las erupciones pueden sucederse en cualquier momento, motivo más que suficiente para explorar y contemplar este maravilloso espectáculo de la naturaleza. El paisaje aquí es de película. Nada tiene que envidiarle a los digitalmente retocados escenarios de la Tierra Media de El Señor de los Anillos. De hecho aquí se rodaron algunas de las escenas más famosas de esta premiada trilogía.


Durante la travesía se exploran montañas, un valle glaciar, ríos de lava solidificada, un cráter activo y varias lagunas de aguas color esmeralda.

Para los que no quieran hacer toda la caminata, también existe la opción de ir en coche hasta el final del recorrido y desde allí emprender una mini ruta desde la que es posible contemplar en todo su esplendor este paisaje volcánico.

El Parque Nacional de Tongariro está situado en medio de la isla norte de Nueva Zelanda. Dentro del parque hay varios sitios sagrados para los Maoríes. Sus cumbres más elevadas se denominan tapu en lengua aborigen. Su significado es “lugar altamente sagrado”.

Esta excursión de un día requiere dos noches de alojamiento en las inmediaciones del Parque Nacional.

viernes, 12 de julio de 2013

Bedarra Island · Gran Barrera de Coral · Australia


Otra experiencia memorable en la Gran Barrera de Coral australiana, Bedarra es una isla para aislarse del mundo, un paraíso privado de vegetación exuberante y vistas sublimes sobre las aguas azul-turquesa del Pacífico Sur. Cautivará por igual a los amantes de la naturaleza y a los amantes del diseño en estado puro.

Este pedazo de paraíso rodeado de hermosos arrecifes de coral reabre sus puertas al turismo comprometido, y de alto poder adquisitivo, todo hay que decirlo, tras el devastador ciclón que asoló la isla en febrero de 2011. 
 

El único alojamiento aquí es un maravilloso resort de 5* gran lujo ubicado en medio de un frondoso bosque tropical. Tan sólo cuenta con siete habitaciones tipo villa, con inmensos ventanales y vistas infinitas a la espléndida bahía de Wedgerock. La privacidad está más que garantizada. 

Entre las experiencias únicas ofrecidas por el hotel destacan su espectacular “cena para dos bajo la luz de las velas en una playa privada y solitaria” o sus románticos pic-nics organizados en islas adyacentes.

Bedarra está situada a unos siete kilómetros de las costas de Mission Beach. Forma parte del llamado Parque Nacional “Family Islands”, un grupo de islas continentales pertenecientes al área Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Gran Barrera de Coral. El acceso a la isla se realiza en barco. El trayecto dura unos 30 minutos. Mission Beach se encuentra a unos 140 kilómetros al sur de Cairns.

El traslado también se puede realizar en helicóptero desde Cairns, en un espectacular vuelo escénico de 35 minutos.

Es un lugar perfecto para descansar y relajarse, aunque el hotel también organiza actividades menos sedentarias relacionadas con su entorno natural. El régimen de alojamiento es un “all inclusive”.

La mejor época para visitar la isla es entre abril y octubre.


Precio: alto+ 



Fotos cortesía del hotel




lunes, 8 de julio de 2013

Cariñena: “el vino de las piedras”



Por Tomás Zapata

Durante un reciente viaje al campo de Cariñena he tenido la oportunidad de probar algunos vinos de alta calidad. Vinos muy elegantes, de gran expresión y muy aromatizados. La denominación de origen protegida de Cariñena, una de las más antiguas de España, se encuentra a unos 45 kilómetros de Zaragoza. Aquí el vino es conocido como “Vino de las Piedras”. Las viñas crecen en condiciones extremas: inviernos fríos y veranos cálidos, escasez de lluvias, suelos calizos y arcillo-pedregosos. En estos “campos de piedras”, muchas piedras, se cultivan diversas variedades de viñas que producen una uva más pequeña, más concentrada y más intensa.  Todos estos elementos favorecen una producción limitada, de excelente calidad.


Quizás una de las bodegas que más ha contribuido a borrar ese perfil bajo que han arrastrado a lo largo de su historia los vinos de Cariñena haya sido Solar de Urbezo. Con tan solo un centenar de hectáreas de producción propia, esta bodega ofrece una amplia e interesante gama de vinos. Su dueño, Santiago, nos habla de sus viñas con pasión. Sufre porque este año de climatología atípica el fruto no va a ser tan bueno. Nos muestra algunos de sus campos: Garnacha, Tempranillo, Cariñena, y algunas de las más nobles variedades foráneas como Syrah, Cabernet-Sauvignon, Merlot y Chardonnay.

Santiago completa un triángulo imprescindible, casi perfecto, para la elaboración de unos vinos excelentes: climatología-terreno-hombre.

Entre los tintos que degustamos figuran el “Urbezo Garnacha 2012”, un tinto joven con tres meses de crianza en barrica, 100% garnacha, de 60 años. Se trata de un vino que irradia fruta roja madura con intensos aromas primarios, combinados con matices como la vainilla debido a su paso por la barrica. Excelente acompañamiento para la pasta, las pizzas, los pimientos del piquillo, el foie, las setas, los quesos y ciertas carnes rojas como el solomillo de ciervo.


Destacamos también otros tintos como “Viña Urbezo 2012” (vino fragante de uva Garnacha, complementada con Tempranillo y Syrah), Crianza 2012, Reserva 2006, o Chardonnay 2012.

Solar de Urbezo ofrece visitas guiadas por su bodega y sus viñedos, con cata de vinos.

C/ San Valero, 14
50400 Cariñena (Zaragoza)
España (DO CARIÑENA)
Tel. 97 662 19 68