miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Te gusta conducir? Carreteras míticas australianas (parte I)

Por Tomás Zapata

Australia es uno de esos países donde casi siempre apetece ponerse al volante y conducir sin descanso, sin rumbo. Programar la función “perderse” de nuestro GPS y atravesar el desierto o un bosque pluvial. Bordear costas y playas de arena blanquísima y no dar palo al agua, bueno sí solo para conducir, durante una buena temporada.

Aquí os presentamos algunas de nuestras rutas preferidas. Se trata de una pequeña muestra, variada y llena de contrastes, tal y como nos gusta a nosotros “conducir” nuestros viajes:
  
6. Isla Canguro (Kangaroo Island):

Quizás la menos conocida, la carretera que atraviesa el Parque Nacional Flinders Chase, en la espectacular isla australiana de Kangaroo, estado de Australia Meridional, es una ruta preciosa, la más bonita y caprichosa de todas: ondulante, literalmente hablando, y envuelta de una magia muy especial. En el camino es muy normal encontrarse con koalas, canguros, ornitorrincos y toda esa fauna maravillosa que puebla la mayor reserva animal de Australia (a esta isla se la conoce con el sobrenombre de “Galápagos de Australia”). Aquí los animales campan a sus anchas y viven en plena libertad. Un espectáculo sin duda memorable. El nombre de esta carretera es Cape Du Couedic Road. Podéis encontrar las coordinadas en vuestro GPS y dejaros envolver por su naturaleza altamente “curativa”.

5. De Sídney a Melbourne por la escénica costa este australiana

Otra gran desconocida para la mayoría de viajeros que visitan Australia, el tramo costero que une las dos principales ciudades del país, Sídney y Melbourne, es un recorrido lleno de sorpresas y contrastes. Aquí sentiremos la sensación de flotar sobre algodones al pisar la arena de Hyams Beach, la más blanca del mundo, según cuenta una leyenda urbana. Esta ruta, que transcurre por varias carreteras australianas, entre ellas la Princes Highway, atraviesa espacios naturales extraordinarios, como el Parque Nacional Croajingolong o el magnífico Wilsons Promontory, una península formada en la parte más austral de la tierra firme de Australia, refugio de wombats, canguros, walabíes, koalas y emúes. Lagos, pueblos pesqueros con un encanto muy especial e incluso islas, son algunos de los “obstáculos” que nos impedirán avanzar a buen ritmo por este hermoso camino.

4. Gibb River Road: la ruta de los Kimberley

Se trata de una de las mayores aventuras en coche que se puedan vivir en Australia. La Gibb River Road, recorre a lo largo de 600 kilómetros las entrañas de Kimberley, una de las nueve regiones que forman el inmenso estado de Australia Occidental. Casi del tamaño de España, en esta región habitan la mayoría de los pueblos aborígenes de Australia. Su diversidad paisajística, natural y cultural es abrumadora. Se trata además de una de las zonas más aisladas, salvajes y remotamente bellas de todo el planeta. De hecho, la carretera transcurre en su mayor parte por terrenos sin asfaltar, en medio de la nada, atravesando gargantas, cascadas, desfiladeros, parques naturales y gigantescas y aisladas explotaciones ganaderas.

La ruta comienza en la pequeña localidad de Derby y finaliza en la intersección entre Windham y Kununurra.




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