jueves, 17 de octubre de 2013

Cinco razones para enamorarse de Melbourne



Es la segunda ciudad donde mejor se vive del mundo, y probablemente merecería la primera posición. Eclipsada injustamente por su poderosísima hermana Sídney, Melbourne es una ciudad extraordinaria y cautivadora, que invita a disfrutar de la vida, de la cultura, de los paisajes, de las compras, de los paseos en bici y sobre todo de la lectura: aquí se concentran casi la mitad  de todas las librerías de Australia. Casi nada.

Estos son algunos de nuestros momentos más especiales en un viaje a Melbourne:

1.- Un paseo en globo al amanecer: 

Melbourne es una de las pocas grandes ciudades del mundo donde todavía es posible realizar un paseo en globo. Y si además lo hacemos al amanecer, el momento será mágico: atravesar parques, jardines, tejados, estadios y descubrir el dinamismo frenético de esta ciudad desde el aire es una experiencia sublime. Y si el dinero no es un problema para nosotros, recomendamos proseguir ruta hasta el valle Yarra, la zona vitivinícola por excelencia del estado de Victoria. 

2.- Compras, compras, compras: 

de todo y para todos. Con estilo, para mejorar nuestros armarios, en Queen Victoria Market y Collins Street. Con pasión, para los coleccionistas empedernidos, como el suscriptor de este artículo. Con vocación, para los que amamos el arte, en National Gallery of Victoria. Con contención, para los que no tenemos tanto dinero, en Swanston Street. Y por último con placer y auto admiración, para los hedonistas sin remedio, en Collins Place.

3.- Un paseo en bicicleta: 

Melbourne es posiblemente una de las ciudades más “bike friendly” del mundo. Parques, jardines y carriles bici abundan por doquier. Descubrir la ciudad sobre dos ruedas es un verdadero placer que no debemos dejar pasar: barrios multiculturales y multirraciales, rincones apartados, cafés secretos, librerías donde descansar y un sinfín de sitios más. 

4.- Un paseo en tranvía: 

pero si lo nuestro no es el ejercicio en exceso, siempre encontraremos una fórmula más cómoda de adentrarnos en el corazón de Melbourne, por ejemplo disfrutando de un agradable paseo en un tranvía de época colonial mientras degustamos una deliciosa cena o almuerzo maridado con los mejores vinos australianos.

5.- La Gran Carretera del Océano: 

ya sé que no forma parte del entramado de la ciudad, pero venir hasta aquí y no hacer una excursión por una de las rutas escénicas más bellas del mundo  es un verdadero crimen. Si quieres conocer más detalles sobre esta ruta, pincha en este enlace.








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