jueves, 30 de octubre de 2014

Viajes a Australia: Tasmania, el poder de lo salvaje




Acaba de ser elegida por Lonely Planet como una de las 10 regiones más fascinantes del planeta para viajar. Razones no le faltan. Tasmania es uno de los reductos más inexplorados del mundo, incomprensiblemente aislada, pero muy bien comunicada con el resto del continente australiano.

Es un destino único, con una actividad cultural y urbanita cada vez más sorprendente gracias al renacer de Hobart, su espléndida capital.

Pero si de algo puede presumir Tasmania es por su naturaleza, prístina y salvaje. Es un paraíso para los amantes del trekking. Nunca te cansarás de caminar, la monotonía es algo que no forma parte del ADN de este lugar. De entre sus senderos más conocidos destacan el “Freycinet Experience”, en el magnífico Parque Nacional de Freycinet, el “Firewalker”, en Bay of Fires, y el “Overland Track”, en el parque nacional Patrimonio Mundial de la Humanidad de Cradle Mountain. 

En 2015 está previsto inaugurar el segundo tramo de la ruta “Three Capes”, sendero natural que une Denmans Cove, frente a Port Arthur, con Cape Hauy, lo que nos permitirá contemplar los imponentes acantilados del Parque Nacional Abel Tasman.




jueves, 25 de septiembre de 2014

One & Only Hayman Island: el renacer de una isla privada



La isla privada de Hayman, en plena Gran Barrera de Coral, reabre sus puertas al turismo de alto poder adquisitivo tras varios meses de reformas y reestructuración de uno de los hoteles más exclusivos de Australia.

La gestión de la isla está a cargo de la mítica cadena hotelera One & Only, una de las más lujosas del mundo con una selección de establecimientos muy especiales repartidos a lo largo de todo el planeta.

La isla, que forma parte del archipiélago de las Whitsunday Islands, está arropada por un ecosistema de naturaleza espectacular con arrecifes coralinos de gran belleza y abundante vida animal. Es ideal para pasar unas vacaciones en familia, e incluso para parejas que quieran desconectar del mundanal ruido dado su alto nivel de exclusividad.

Entre las mejoras introducidas en el hotel, cabe descartar la reducción drástica del número de habitaciones, rediseñando los diferentes espacios de la isla, muchos de ellos con un alto nivel de privacidad.

El acceso a Hayman se realiza en lancha rápida desde Hamilton, la mayor de las islas que conforman el archipiélago de las Whitsundays. Hamilton tiene su propio aeropuerto con conexiones directas con las principales ciudades australianas. 

Entre las actividades propuestas por el hotel destacamos los paseos en helicóptero o en avioneta para contemplar desde el cielo la Gran Barrera de Coral, paseos en barco, pic nics en playas solitarias, caminatas por la selva, buceo o submarinismo, etc.

El hotel cuenta con siete espacios diferentes de restauración, entre los que destacan “Fire”, un restaurante gastronómico muy elegante de clara influencia australiana. 

La mejor época para visitar la isla es durante la primavera y el otoño australes, aunque debido a su situación geográfica, muy al sur de la Gran Barrera de Coral, esta isla se ve menos afectada por los monzones tropicales, es decir durante nuestro invierno.

Entre los lugares de visita obligada en la zona figura la Whitehaven Beach, sin duda una de las playas más bellas del mundo situada en la isla Whitsunday, accesible solo en barco. Esta playa es famosa por su arena blanquísima, compuesta en un 98% de sílice pura.































martes, 1 de julio de 2014

Soñando Dragones: Hong Kong y los maestros del Feng Shui



 Por Tomás Zapata

Su emplazamiento no podía ser más espectacular: de cara al mar pero arropada y protegida por verdes colinas. Así es Hong Kong, una de las ciudades más dinámicas y fascinantes del planeta.

Puede que muchas de las personas que visitan esta ciudad por primera vez perciban una sensación de caos y masificación. Un hervidero de estructuras de hormigón y cristal que emergen del suelo sin ton ni son. Nada más lejos de la realidad. Esta ciudad ha sido construida al milímetro, nada se ha dejado al azar. Aquí todo se rige por las reglas del Feng Shui. Tanto es así que muy pocos arquitectos, incluidos los grandes maestros internacionales del arte de construir, han osado desafiar su influencia. 

En una ciudad donde el espacio vale oro, una de las cosas que más sorprenden es ver cómo muchos de sus rascacielos tienen, literalmente, un agujero en su estructura. La respuesta es bien sencilla: los “dragones”. Hong Kong es una ciudad que por su emplazamiento tiene buen Feng Shui, junto al mar y las montañas. Y los dragones, portadores de energía positiva a raudales, viven en las montañas. Esta energía, poderosa y vital, debe circular libremente e impregnar toda la ciudad, por lo que es obligatorio facilitar el camino de estos animales mitológicos hacia el mar. Nada debe obstruir su paso diario en busca del agua, y mucho menos un edificio.


Si viajáis a Hong Kong fijaos en este detalle. Es fácil encontrar edificios así. Los hay por todas partes: en Central, en Kowloon, en Repulse Bay. 

Cuando Disney decidió construir su primer parque temático en esta urbe, lo primero que hizo fue consultar a los maestros del Feng Shui. Hasta Sir Norman Foster sucumbió a las reglas y encantos de este arte milenario y una de sus principales obras maestras, la espectacular torre HSBC, es uno de los rascacielos más respetuosos con las normas del Feng Shui.

Curiosamente, uno de los pocos que han osado desafiar estas normas sagradas, ha sido el arquitecto de origen chino I. M. Pei. La construcción del edificio del Banco de China en Hong Kong supuso un desafío enorme criticado por todos, principalmente por sus vecinos, quienes echan la culpa de todos sus males a esas agujas afiladas que hieren el cielo de Hong Kong. Tanto es así, que muchos de ellos decidieron añadir elementos arquitectónicos en sus edificios para contrarrestar este mal karma, entre ellos el HSBC, que simuló en su azotea una suerte de cañones para apuntar directamente al Banco de China. Hasta el primer gobernador de la ex colonia británica se negó a trabajar y vivir en las proximidades de este lugar.

Aparte del Feng Shui, Hong Kong es un lugar impresionante. Es la ciudad con más rascacielos del mundo. Ni Nueva York ha podido con ella. Moderna, trepidante y vanguardista. Y pese a todo, nadie como sus habitantes ha sabido preservar las tradiciones más ancestrales de China.

Aquí hay santuarios bellísimos, como el popular y venerado “Man Mo Temple”, situado en pleno Hollywood Road, una de las calles con más carácter de la isla. O el templo “Tin Hau”, situado en Temple Street, uno de los lugares sagrados más coloristas y kitsh del planeta.

Aunque si lo vuestro son las artes adivinatorias, no dejéis de visitar el mercado nocturno de Temple Street. Aquí los adivinos se entremezclan con los puestos de comida callejera, los comerciantes de baratijas y los cantantes de ópera. Todo un universo paralelo que cobra vida cada día al atardecer.

Pero si hay algo que no debemos dejar de hacer en un viaje a Hong Kong es tomar el centenario ferry que une Kowloon, situado en la parte continental, con la isla de Hong Kong. Maravilloso e impresionante trayecto marítimo, corto pero de gran intensidad emocional. De día y de noche. Al amanecer y al atardecer.

Y, por supuesto, no os olvidéis de degustar uno de los mayores delicatesen de la gastronomía cantonesa: el dim sum. Aquí es todo un ritual. Cuanto más tradicional es el local, más ricos y exquisitos. Se toma siempre acompañado de un buen té y los hay por todos sitios.