lunes, 28 de octubre de 2013

El mítico Café Royal de Londres reconvertido en hotel de lujo



El mítico Café Royal londinense reabre sus puertas tras una minuciosa restauración convertido ahora en uno de los hoteles más glamurosos del mundo.

Con una ubicación espectacular, en Regent Street, muy cerca de lugares imprescindibles en un viaje a Londres como el elegantísimo barrio de Myfair o el creativo y artístico Soho, este histórico café-restaurante abrió sus puertas por primera vez en 1865. Fue concebido por un comerciante de vinos francés que huyó a Londres aquejado por las deudas. El café llegó a reunir en su momento la mejor colección de vinos del mundo.

Por aquí han pasado figuras míticas del celuloide como Elisabeth Taylor, Virginia Woolf y Oscar Wilde, entre otros muchos famosos. También era lugar de culto de la princesa Diana de Gales, el boxeador Muhammad Ali y Mick Jagger.

El café fue adquirido en 2008 por la cadena The Set y reconvertido en hotel de 5* gran lujo. Fue inaugurado en 2013, siguiendo varias fases de apertura, recuperando todo su esplendor de antaño, y devolviendo a la ciudad uno de sus lugares más emblemáticos.

Tiene 159 habitaciones, de las que seis son conocidas como suites históricas, con unas vistas sobrecogedoras sobre el skyline londinense. Y como no podía ser de otra forma, el hotel dispone además de varios espacios dedicados a la gastronomía y al buen vivir. Su restaurante más informal es The Room, donde poder comer a lo largo del día al más puro estilo British. The Bar, es un espacio ideal para tomar una copa o un cóctel y the Grill Room el más elegante y distinguido de todos sus restaurantes. Por último hacemos una mención especial a The Café, un lugar maravilloso donde podremos dar rienda suelta a nuestras más dulces tentaciones.

Si pasáis por Londres, acordaos de visitar este lugar aunque solo sea para tomar un café. Bon appétit et bon voyage.










jueves, 24 de octubre de 2013

Taj Falaknuma, un palacio-hotel que te hará sentir como un “marajá”



Muchos son los palacios y fortalezas de India convertidos en hoteles, memoria de un pasado y de un patrimonio arquitectónico sin igual. Pero hay uno en concreto, quizás el más opulento de todos ellos, que te hará sentir como un verdadero “Majarash” (marajá). 

Se trata del Taj Falaknuma Palace, situado en la bella localidad de Hyderabad, capital del estado indio de Andhra Pradesh, en el centro/sur del país. El palacio, construido en el año 1894 cuando Hyderabad era el más rico y poderoso de los estados coloniales indios, fue levantado con la única intención de rivalizar con las grandes propiedades de la realeza europea. Es con toda seguridad uno de los ejemplos más bellos y armoniosos de arquitectura palaciega india.

El palacio fue adquirido en el año 2000 por la cadena de lujo Taj Hotels, reiniciando un proceso de minuciosa restauración que duró algo más de una década. El resultado es un establecimiento extraordinario, con tan solo 60 habitaciones y suites, sobre 32 acres de hermosos jardines. El hotel se encuentra a unos 5 kilómetros de la impresionante mezquita de Charminar, el icono arquitectónico por excelencia de Hyderabad, ciudad conocida además por su boyante comercio de perlas.

Tiene dos restaurantes gastronómicos: Celeste, donde se pueden degustar las mejores exquisiteces mediterráneas, y Adá, para los amantes de la cocina tradicional india.

El alojamiento en uno de estos palacios durante un viaje a India es una experiencia única e inolvidable.










martes, 22 de octubre de 2013

Nueva Zelanda: Bahía de las Islas, mil cosas por hacer



Se encuentra en el extremo norte de la isla norte de Nueva Zelanda, en una región denominada “Tierra del Norte” (Northland). Suena a frío. ¿Verdad? Pues no, este parque nacional formado por 144 islas, ni más ni menos, es posiblemente el parque marino subtropical más bello de todo el país. Un lugar imprescindible en cualquier viaje a Nueva Zelanda. Se accede a él desde Auckland a través de la bellísima costa Hibiscus, una ruta escénica de primer orden donde perder la mirada en el infinito azul turquesa del Océano Pacífico. Esta ruta nos depara además otra sorpresa, los magníficos bosques de kauris de la isla norte (la versión secuoya neozelandesa). Únicos y extraordinarios, para perderse en ellos y no despertar jamás del cuento.

Una vez en la bahía, las visitas y excursiones son infinitas, sobre todo si viajamos durante el verano austral: nadar con delfines en libertad, navegar por el Cabo Reinga donde se funden las aguas del Océano Pacífico con el Mar de Tasmania, lugar espiritual por excelencia para la cultura Maorí, caminar por la mítica “Ninety Mile Beach”, una playa gigantesca de arena dorada salpicada de dunas espectaculares, o sencillamente tumbarse al sol y descansar hasta que llegue la hora de reorganizar nuestra maleta  para viajar hasta nuestro siguiente destino.

En cuanto al alojamiento, aquí abundan los hoteles familiares del tipo boutique, recomendamos especialmente el Flagstaff Lodge & Day Spa, y para los amantes de la naturaleza el Ora Ora Eco Wellness Resort. Pero si lo vuestro es el lujo no contenido, los ya míticos Eagles Nest y The Lodge at Kauri Cliffs no defraudarán

La mejor época para viajar a la Bahía de las Islas es entre diciembre y marzo. Recomendamos una estancia de al menos una noche, aunque también se puede hacer una excursión de un día desde Auckland.









jueves, 17 de octubre de 2013

Cinco razones para enamorarse de Melbourne



Es la segunda ciudad donde mejor se vive del mundo, y probablemente merecería la primera posición. Eclipsada injustamente por su poderosísima hermana Sídney, Melbourne es una ciudad extraordinaria y cautivadora, que invita a disfrutar de la vida, de la cultura, de los paisajes, de las compras, de los paseos en bici y sobre todo de la lectura: aquí se concentran casi la mitad  de todas las librerías de Australia. Casi nada.

Estos son algunos de nuestros momentos más especiales en un viaje a Melbourne:

1.- Un paseo en globo al amanecer: 

Melbourne es una de las pocas grandes ciudades del mundo donde todavía es posible realizar un paseo en globo. Y si además lo hacemos al amanecer, el momento será mágico: atravesar parques, jardines, tejados, estadios y descubrir el dinamismo frenético de esta ciudad desde el aire es una experiencia sublime. Y si el dinero no es un problema para nosotros, recomendamos proseguir ruta hasta el valle Yarra, la zona vitivinícola por excelencia del estado de Victoria. 

2.- Compras, compras, compras: 

de todo y para todos. Con estilo, para mejorar nuestros armarios, en Queen Victoria Market y Collins Street. Con pasión, para los coleccionistas empedernidos, como el suscriptor de este artículo. Con vocación, para los que amamos el arte, en National Gallery of Victoria. Con contención, para los que no tenemos tanto dinero, en Swanston Street. Y por último con placer y auto admiración, para los hedonistas sin remedio, en Collins Place.

3.- Un paseo en bicicleta: 

Melbourne es posiblemente una de las ciudades más “bike friendly” del mundo. Parques, jardines y carriles bici abundan por doquier. Descubrir la ciudad sobre dos ruedas es un verdadero placer que no debemos dejar pasar: barrios multiculturales y multirraciales, rincones apartados, cafés secretos, librerías donde descansar y un sinfín de sitios más. 

4.- Un paseo en tranvía: 

pero si lo nuestro no es el ejercicio en exceso, siempre encontraremos una fórmula más cómoda de adentrarnos en el corazón de Melbourne, por ejemplo disfrutando de un agradable paseo en un tranvía de época colonial mientras degustamos una deliciosa cena o almuerzo maridado con los mejores vinos australianos.

5.- La Gran Carretera del Océano: 

ya sé que no forma parte del entramado de la ciudad, pero venir hasta aquí y no hacer una excursión por una de las rutas escénicas más bellas del mundo  es un verdadero crimen. Si quieres conocer más detalles sobre esta ruta, pincha en este enlace.








lunes, 7 de octubre de 2013

Parques Nacionales para perderse en otoño: Yosemite, el sueño californiano hecho naturaleza



Es cierto que en otoño Yosemite pierde uno de sus mayores atractivos, sus prístinas cascadas y saltos de agua. Desaparecen para dar paso al duro y extremadamente bello invierno en la montaña. Pero gana en colorido, en paz y en serenidad. Las masas de visitantes desaparecen por arte de magia, los animales se dejan ver con más facilidad y los demás atractivos del parque permanecen intactos.

Los bosques de secuoyas gigantes son igual de bellos, o quizás más, durante esta estación. Es también la última oportunidad del año para ver esta maravilla natural antes de quedar aislada por el manto blanco del invierno. Si lo tuyo es la fantasía y vivir en un cuento de hadas tu lugar es Mariposa Grove.

El Valle de Yosemite y las praderas Wawona, dos de los lugares más visitados del parque, son una explosión de colores durante el otoño. Pateárselos en bicicleta en esta época del año es un verdadero placer.

Pero los más bellos en otoño son los lagos de Yosemite: Tenaya, May, Elisabeth. Impresionantes e inolvidables.

Para los que no habéis estado aquí, Yosemite es el decano de los parques nacionales de Estados Unidos. Se encuentra a unos 350 kilómetros de San Francisco y es visitado anualmente por algo más de 3 millones de personas. Su punto más elevado alcanza los 4.000 metros de altitud. El parque se extiende a través de las laderas orientales de la cadena montañosa de Sierra Nevada. Fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1984.

Por cierto, no os olvidéis de dormir en una cabaña, así la experiencia será inolvidable.