lunes, 29 de octubre de 2018

La belleza del Monte Fuji desde el Lago Kawaguchi

Por Tomás Zapata
 
Cuando el viajero español piensa en el Monte Fuji siempre le viene a la memoria Hakone, pequeña localidad tradicional que da nombre a uno de los grandes parques nacionales del país, Hakone Monte Fuji.

No obstante, la mejor vista sobre esta montaña sagrada, de poderosa influencia espiritual,  se obtiene desde la región de los Cinco Lagos y, en concreto, desde el Lago Kawaguchi(ko). Este lugar se encuentra a unas dos horas y media en tren desde Tokyo. Recorrido que transcurre entre hermosos paisajes del Japón más rural y provinciano. 

El hotel que recomendamos aquí es el Hoshinoya Fuji, perteneciente a una de las cadenas más prestigiosas del país. Una estancia de una o dos noches en este lugar es una experiencia única, que os permitirá disfrutar de una de las vistas más extraordinarias del país.

Recordaré siempre nuestra llegada a este lugar: un lluvioso día de un mes de abril, totalmente encapotado, que nos impedía cualquier visión del mítico monte sagrado.  Aun así no perdimos la ilusión y esperamos con paciencia hasta que el cielo se despejó. A pesar del frío, decidimos dormir en el balcón de nuestra habitación. El suelo estaba completamente calefactado y nos cubrimos con la manta que había situada sobre la mesa de la terraza, un kotatsu. El cielo comenzó a despejarse de madrugada y fue entonces cuando apareció la impresionante silueta del Monte Fuji. No recuerdo un amanecer más mágico y emocionante en toda mi vida. Aquella mañana fría de abril nos regaló la estampa maravillosa de un Monte Fuji recubierto de una fina capa de nieve, de una belleza indescriptible. 

Esa mañana decidimos además hacer un poco de canoa en el lago para contemplar más de cerca la montaña sagrada, y de regreso al hotel nos sirvieron el desayuno en el mismo balcón donde habíamos pasado la noche.

El hotel en sí es un establecimiento único, de gran interés arquitectónico. Todas sus habitaciones tienen vistas al Monte Fuji y una de las cosas que más nos sorprendió fue la austeridad en la decoración. Digamos que una escala más arriba en el minimalismo japonés más radical. Su objetivo por supuesto es  no entorpecer el highlight de estas habitaciones: las mejores vistas sobre el Monte Fuji de todo Japón.





lunes, 18 de mayo de 2015

Asador Etxebarri: aroma a brasas y desnudez en la materia prima



Por Tomás Zapata

Juega en la liga de los 50 mejores restaurantes del mundo, en concreto en el  puesto número 34 de la prestigiosa revista británica Restaurant. Sin embargo su cocina no es de vanguardia. Sin nombres rimbombantes, ni deconstrucciones, ni soporte molecular, el gran secreto del asador Etxebarri, dirigido por el chef Victor Arguinzoniz, reside en las brasas y en un producto de temporada totalmente puro, sin interferencias ni estridencias. Materia prima al desnudo.

Ni siquiera el establecimiento, austero en su conjunto, es capaz de robarle una pizca de protagonismo al producto. El comedor del restaurante se encuentra en la planta superior de un modesto caserío ubicado en el minúsculo pueblo de Axpe (Vizcaya).

El menú degustación, que varía a diario según la disponibilidad del producto, comienza con un bocadito de chorizo casero elaborado con el mejor cerdo ibérico de bellota, sin conservantes ni colorantes. Prosigue con una espectacular mantequilla de leche de cabra, con un suave aroma a brasas, aroma que desde ese momento no va a desaparecer de nuestra mesa ni tan siquiera con la llegada de los postres. Le sigue un queso fresco de leche de búfala, especie animal  criada por ellos mismos en los verdes valles de Atxondo, con miel y avellanas.


15 platos en total, entre los que encontramos también dos pescados: unas anchoas en rúcula y unos deliciosos lomos de atún que se funden en el paladar. Gambas de Palamós aromatizadas a la brasa, un chipirón en su tinta y una exquisita anchoa en salazón sobre una crujiente tosta de pan. 

Uno de los platos más sencillos, y sorprendentes, son los guisantes de lágrima en su jugo, braseados al dente, y cuyo disfrute solo es posible durante unos pocos días al año. Un verdadero caviar del campo que no dejará a nadie indiferente.

El esfuerzo por transmitir la pureza de la materia prima se materializa en las zizas de primavera, unas aromáticas setas silvestres que sólo brotan durante esta época del año. Las encontramos en dos platos: un cracker y un revuelto de zizas sobre yema ligeramente batida, una vez más sobre las brasas, sin una pizca de sal, o al menos a mí me lo parece, para no perturbar el delicado aroma de los hongos.

El momento culminante viene, como no podía ser de otra forma, con la llegada de la carne. En esta ocasión una chuleta de vaca al punto sutilmente carbonizada en el exterior.

Finalmente dos postres conseguirán explosionar una vez más nuestros sentidos: un helado de leche de cabra reducida con jugo de remolacha y un sublime flan de leche de oveja lacha (latxa), con la que se elabora el queso idiazábal, quintaesencia de los lácteos vascos.

El asador Etxebarri está situado en un rincón perdido del valle de Atxondo, entre verdes colinas, ermitas y centenarios caseríos.  El viaje está más que justificado.

 Bocadillo de chorizo

 Queso fresco de búfala, miel y avellanas

Mantequilla de cabra

Cracker

Anchoa al salazón sobre tosta de pan

Gambas de Palamós

Chipirón cebolla caramelizada y su tinta

Hongos y berenjena

Revuelto de zizas

Guisantes

Anchoas y rúcula

 Ventresca de atún con salsa vizcaina

Chuleta de vaca

Helado de leche reducida con jugo de remolacha

Flan de queso










martes, 5 de mayo de 2015

Pedraza, uno de los pueblos más bonitos de España



Villa medieval de calles empedradas, palacios y casonas de arquitectura singular, Pedraza es uno de los pueblos más hermosos y mejor conservados de España. Está situado en la provincia de Segovia, a poco más de una hora en coche desde Madrid.

La ciudad, fuertemente amurallada, solo tiene un punto de acceso, la Puerta de la Villa, adornada con el escudo de Velasco. Es emocionante pasear por sus calles y viajar por esta especie de cápsula del tiempo donde echar la vista atrás y olvidarse de los problemas y ajetreos de la vida cotidiana. 

Pedraza ha sido escenario de las series históricas españolas de más éxito de los últimos años: Águila Roja, Isabel y Tierra de Lobos. Y de algún que otro desafortunado anuncio publicitario que no nos apetece rememorar en este momento.

Nuestro consejo es pernoctar al menos una noche para vivir y disfrutar de su tranquilidad una vez se hayan marchado las hordas de turistas de un día. Y nada mejor para ello que alojarse en  la Hospedería de Santo Domingo, edificio emblemático con algo más de tres siglos de historia.

Cualquier época del año es buena para visitar este lugar, pero destacamos sobre todo el primer y segundo sábado de julio, cuando se celebra la Noche de las Velas. Durante esta festividad, se apagan todas las luces del pueblo y los habitantes de Pedraza decoran e iluminan sus casas, patios, ventanales y calles con velas, mientras se celebran conciertos de música clásica en lugares tan emblemáticos como la Plaza Mayor.

Y como no podía ser de otra forma, el apartado gastronómico es otro de los alicientes para viajar hasta aquí. El cordero asado es su plato más famoso pero también es posible degustar otras delicias locales, un tanto contundentes, todo hay que decirlo, como los judiones blancos, los platos de matanza o el pan artesano de Pedraza. Cualquier restaurante es bueno para darse un festín. Los mejores ubicados son los de la Plaza Mayor, como el Yantar o El Soportal, o el más gourmet de todos ellos, La Olma, situado en la vetusta plaza del Álamo.

Además, en Pedraza también es un placer ir de compras, desde repostería artesana, a muebles rústicos, comercios de platería y todo tipo de productos típicos de la zona. No dejéis de visitar la galería Forja y Madera, situada junto a la Plaza Mayor, donde exponen algunos de los más destacados artistas locales.




sábado, 17 de enero de 2015

Hoteles únicos, según National Geographic



La prestigiosa revista National Geographic acaba de crear su propio listado de hoteles únicos en el mundo. Establecimientos con una ubicación extraordinaria, comprometidos con el medio ambiente, el entorno y las comunidades que habitan sus alrededores. En este listado podemos encontrar algunos de los lodges que más han influido e inspirado nuestra labor diaria en Sentir y Viajar.

Longitude131º: donde perder la mirada en el infinito “outback” australiano. Con tan solo 15 tiendas tipo suite, se trata del alojamiento más exclusivo y con las mejores vistas panorámicas sobre Uluru, el monolito sagrado de los aborígenes australianos. 

El hotel se apoya en todo momento en las comunidades aborígenes locales para ofrecer una serie de experiencias inspiradoras que sólo podremos vivir en este magnífico lugar, cuya fuerza espiritual está fuera de lo común.

El establecimiento está construido de tal forma que podría ser desmantelado en poco tiempo sin dejar huellas ni cicatrices sobre el desierto en el que se asienta.


LizardIsland: mucho hemos hablado sobre este lugar, su belleza salvaje y su ubicación privilegiada. La isla, y su lujoso y único establecimiento, quedaron destrozados por la fuerza de la naturaleza en abril del año pasado. El huracán Ita actuó sin piedad. Pero este pedazo de paraíso, situado en el extremo norte del organismo vivo más grande del planeta, la Gran Barrera de Coral, tiene previsto abrir de nuevo al turismo comprometido, y de alto poder adquisitivo, en marzo de este año.

La isla es propiedad del pueblo aborigen Dingaal. Es su lugar sagrado, que se formó, según cuenta la leyenda, durante la Edad de los Sueños, un tiempo más allá del tiempo durante el cual los seres Totémicos Espirituales crearon el Universo.

Southern Ocean Lodge: situado en el extremo suroeste de la isla Canguro, (Kangaroo Island), nos encontramos ante otro ejemplo magistral de integración arquitectónica y paisajística.  La isla, la tercera más grande del país, está situada frente a las costas de Australia Meridional y está considerada como un paraíso ecológico de la flora y fauna locales. Es un destino altamente recomendado para los amantes de la vida salvaje. Aquí es posible tener encuentros muy cercanos en su hábitat natural con animales tan variopintos como los canguros, los koalas, los leones marinos, equidnas, goannas e incluso ballenas

El hotel bordea un acantilado y tiene unas vistas extraordinarias sobre el océano.

El listado completo de los hoteles seleccionados por National Geographic los podéis encontrar en este link.


australia.sentiryviajar.com